Diario de un día normal en España.

Diaro: tomando un cafe con hielo

Aunque no he publicado mucho contenido hasta ahora, he decidido probar a escribir algo tipo diario en español. Es una forma de retarme a mí misma y demostrarme que ir un año entero a la Escuela de Idiomas para tomar clases de español no fue una perdida de tiempo. Quizás no siempre encuentre las palabras perfectas, sin embargo lo importante es soltarlas.

Bueno, como siempre y para respetar la tradición, aquí te dejo la canción que suena en mis cascos al empezar a escribir este articulo.

Estoy tomando un café con leche y un poco de crema de orujo – my signature drink en España, como lxs señorxs meyores 😀 – en una pequeña cafetería aquí en León. Y estoy pensando en los ultimos años que he vivido “en el extranjero”. Se que han sido mejores que los ultimos 5 años vividos en Rumanía, pero no paro de pensar en:

¿Y si me hubiera quedado en Bucarest, hubiera sido mejor?

¿Habría aavanzado más rápido en mi trabajo?

¿Me habría atrevido a estudiar algo nuevo o plantearme dar un giro completo a mi carrera?

Aunque muchas veces digo que vivir en España me sienta muy bien, la verdad es que también me han pasado muchas cosas malas. Cambiar de país no es solo sobre tapas, sienta y sol. Aunque si le preguntas a un guiri por qué quiere mudarse aquí, esa suele ser la típica respuesta.

De hecho… la experiencia del “expat” y la experiencia de un migrante son muuuuy distintas. Pero, en los dos casos, sentirse fuera de lugar y cuestionarse todo lo que creías que tienes claro es una realidad.

Siento que tengo muchas cosas por contar… y muchas más dentro de mi cabeza, pero muchas veces no tengo idea por donde empezar y así llego a escribir un diario que a lo mejor no dice nada.

Pero… volviendo a las preguntas que me pasan por la cabeza hoy… no puedo evitar compararme con mis amigxs de Rumanía. Y, al mismo tiempo alegrarme de todo mi corazón por ellxs. Todxs parecen que están en un buen momento de sus vidas: comprando pisos, formando familias, aceptando puestos de liderazgo… Y yo estoy aquí, perdiendo el contacto cada vez más.

Mirando a mi familia creciendo, compartiendo cumpleaños y fiestas juntas.

Y a veces me digo: Vuelve, no pasa nada. No sería un fracaso.

Pero… ¿de verdad me imagino otra vez en Bucarest, atrapada en el tráfico,? ¿escuchando micromachismos en cada conversación? ¿explicándome constantemente, justificando mis decisiones, mi estilo, mi forma de ser?

Por ahora no tengo una respuesta. Pero estoy decididaa mirar más hacia dentro, a descubrir qué me define, qué me mueve, qué me gusta… y escribir un diario sobre eso.